María Félix le pidió a Leonora Carrington la retratara. Leonora en su estilo surrealista hizo una obra llena de poder y seducción, pero el personaje de esa pintura no se parecía a María.
Cuando se lo entregó, María devolvió la obra y pidió que al menos se supiera que se trataba de un cuadro inspirado en ella. Sólo dió 7 días a la pintora para corregirlo, pues viajaría a Europa y quería llevarse la obra para colocarla en su mansión.
El retrato fué terminado a tiempo, la cabeza de María Felix, quedó con un realismo consternante. Esta pieza fue entregada a su dueña en una cena a las 9 de la noche en la casa de la colonia Roma de Leonora. Sólo fueron invitados hombres pues a María no le gustaba departir con mujeres que le ensombrecieran. Aejandro Jodorowsky ayudó a cocinar.
Cuando entró María Félix a la sala el silencio reinó el lugar. Ese silencio fue roto al descubrir el cuadro y caer la tela. María exclamó "¡Hasta el perro me desea!"...
Sobre ese momento Jodorowsky reflexiona "para que el mundo nos pertenezca debemos pensar que nos desea. Sólo aquello que nos desea es nuestro. María sintiéndose deseada hasta por el perro, era una reina y lo poseía todo".
Es verdad.
¡Felices 100 María!
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martes, 8 de abril de 2014
miércoles, 11 de mayo de 2011
Personajillos callejeros que nos colorean la vida…
Durante mis viajes o mi estancia en Trieste tuve muchas ocasiones de ver a estos personajes pintorescos que acompañan cada trayecto callejero que hago. Aquí en Trieste hay unos cuantos, hay el viejo maniaco que lleva un abrigo largo y piropea a las chicas mientras habla con los conductores de autobús o la vieja loca que se insinúa a chicos jóvenes y atractivos convencida ser una belleza impresionante o también el señor que se ponía debajo de mi ventana a tocar la flauta, entre muchos.
Pero la que me gusta más de todos es una señora llamada por la gente “la condesa” por sus traje de principios del siglo. Me gusta mucho porque representa como una nostalgia para su vida que antes era llena de éxito y galanes. La mujer vestida como una dama, llevaba con mucha dignidad su inevitable decadencia. Me pregunto cómo habrá sido vivir en épocas tan distintas como el siglo XX y el XXI y ser testigo de tantos cambios radicales. Quien sabe que pasaba en la cabeza de esta mujer que paseaba y paseaba con su sombrilla y su traje de seda como si nada hubiera pasado. Como si fuera capaz de detener el tiempo con tan solo ponerse ropa de su juventud.
Pero la que me gusta más de todos es una señora llamada por la gente “la condesa” por sus traje de principios del siglo. Me gusta mucho porque representa como una nostalgia para su vida que antes era llena de éxito y galanes. La mujer vestida como una dama, llevaba con mucha dignidad su inevitable decadencia. Me pregunto cómo habrá sido vivir en épocas tan distintas como el siglo XX y el XXI y ser testigo de tantos cambios radicales. Quien sabe que pasaba en la cabeza de esta mujer que paseaba y paseaba con su sombrilla y su traje de seda como si nada hubiera pasado. Como si fuera capaz de detener el tiempo con tan solo ponerse ropa de su juventud.
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