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jueves, 5 de mayo de 2011

De viajes y virajes

Las razones para viajar siempre suelen ser diferentes a las que las propias personas reconocen, sin duda, viajar permite conocer lugares, colores y sabores, confrontar otras formas de pensar y de vivir, diferentes de las de la cultura propia, pero el viaje puede resultar muy diferente de lo que se esperaba en función de aquello que se espera encontrar. Algunos viajan para conocer y terminar por conocerse a sí mismos, otros viajan para huir del dolor y acaban hallándose solos, o en sentido contrario, huyen de la soledad y se encuentran amados por muchos...Quizá las razones para viajar sean muchas, pero los resultados finales apuntan siempre al mismo punto, la búsqueda de la felicidad como aspiración a ser o tener algo que se cree ausente en la propia vida, llámesele como se le llame; al final, quizá, sólo quizá, quienes se quedan tengan la razón de sentirse llenos, sin necesidad de buscar fuera lo que llevan dentro...

miércoles, 4 de mayo de 2011

Desplazamiento; poquito tiempo y deseos cliché.

Nos movemos buscando algo que ya poseemos, por eso cuando "avanzamos" hacia algún lugar... eso que deseamos cambia; y según yo, el truco está en que simplemente un día empezamos a soñar lo que se sueña en el lugar con el que soñabamos.

Me gusta pensar que coleccionamos pasos, somos fanáticos de los caminos fetiche. Elegimos movernos para ir un poco contra el curso normal del tiempo, correr hacia él o alejarse lo más posible. Todo el sentido del desplazamiento está en esa perspectiva que otorga y que permite poder detenerse en cierto momento y pensar: ahora todo se ve muy claro, el drama no merecía ser drama, el dolor era más pequeño que el mundo, los deseos encastrados ahora se ven tan insignificantes y el sentido de mi vida cabe en la bolsa derecha de los jeans.

Nos cambiamos de entorno por especulación, deseamos aquello que creemos que es. Llegar al lugar real no es tan mágico como imaginar que llegamos; la gente puede sonreír pero no deja de hacernos ajenos, hay que aprender nuevos códigos, reducir las certezas al mínimo y estar dispuesto a hacer el tonto. Viajar es alejarse también de ese que se sabe ser. Reorganizar el mundo, encontrar nuevas relaciones entre las cosas, saber que "el ahora allá es ayer y que el ahorita aquí no existe", y que "la pena de aquí no es lo mismo que la pena de allá". Tengo la impresión de que luego del primer viaje, es imposible dejar de vivir en un eterno Jet Lag.

Viajar desborda, porque pone de manifiesto la caducidad implícita en cada una de las experiencias; y todo lo caduco resulta seductor por ese insignificante dolor de agotamiento presente en el transcurso del gozo mismo.

EL DESTIERRO VOLUNTARIO


Por Kristina Velfu
La curiosidad


El reto


La huida.


El vicio.


La aventura.


El amor.


La soledad.


El placer.


La guerra.


El desengaño.


La persecución.


La revolución.


El aburrimiento .


*


**


***


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*****





Las razones para moverse, migrar, cambiar de residencia y buscarse la vida en otra parte, son múltiples y complejas. Tantas y tan diversas como extranjeros existen en una metrópolis.


Aunque suele reducirse la necesidad de desplazamiento inherente al ser humano a simples motivos económicos, si profundizamos un poco más en las personas que abandonaron el lugar donde nacieron por un tiempo prolongado (o quizá para siempre), descubriremos que no necesariamente es el dinero el que les impulsó a cruzar el mar, el río o la frontera. No es la sólo escasez la que mueve a las personas a no mirar atrás, dejarlo todo y comenzar de nuevo.


En mi estancia por Madrid, en cada ocasión que me es posible, le pregunto a los extranjeros el motivo por el que se encuentran aquí. La primer respuesta, casi automática, es sobre asuntos de corte económico, que aunque no sea mencionado todas las veces con el nombre de divisas, siempre tiene que ver con la situación laboral o de seguridad que existe en sus países.


Sin embargo en el segundo intento, es decir en la segunda entrevista, cuando la pregunta no es tan directa y más bien algo más personal, es fácil adivinar que lo que menos importa es el dinero.


No es que se demerite lo crucial de la avaricia en el actuar humano, sin embargo, existen impulsos más intensos y mediáticos que no se encuentran en una casa de cambio.


De igual manera, no dudo en la existencia de mafias que trafiquen personas, en corporativos a gran escala, para trabajar en el primer mundo en tiendas de alimentación, tráfico de piratería y de drogas; pero no es a estos a quienes me refiero hoy.


Hablo de los migrantes, los nómadas, viajeros y refugiados voluntarios, los que actúan a título personal, que pueden estar leyendo esta entrada de blog en cualquier parte del mundo. Los que fueron a la universidad, aunque haya sido para "meserear" en el Corte Inglés. O los que viven al día con lo que ganan cantando en Arenal.
A estos me refiero. Los que quizá pasen desapercibidos para los oriundos del lugar, que terminan por acostumbrarse a su presencia, y que finalmente de alguna manera se integran.


Madrid es una Ciudad de pausa, un lugar de tránsito, la puerta de entrada y de salida. Es un lugar para quedar en suspenso, espacio temporal y estratégico, seminario de búsqueda, de curación y de supervivencia. A diario llegan personas de América, de Asia, de África y de Europa del Este. En el Metro no escuchas un idioma predominante y sus vagones son la apología posmoderna de la torre de Babel...


Entre sus múltiples contradicciones la Ciudad de Madrid representa para todos que llegamos aquí desde diferentes puntos del mundo una oportunidad. ¿Una oportunidad de qué?, si paradójicamente, muchos madrileños tienen ganas de huir de aquí.


Mientras la gente de Madrid dice no tener trabajo, ni salida y se meten a clases de alemán. Miles de personas de otras razas y otras latitudes encuentran aquí un trabajo y una salida. Algunos de ellos sin siquiera saber español.


Las historias que he escuchado van desde el engaño amoroso a la traición de los padres, de las preferencias sexuales y las ganas de fiesta al el gusto por el arte y la búsqueda el tiempo perdido. Les trajeron hasta aquí las inclinaciones ideológicas, los problemas sin otra salida que la fuga, el miedo y la sed de aventura.
El el destierro voluntario siempre responde a la rebeldía y a la inconformidad. Siempre se cobra con precios altos, en términos de racismo, humillación, riesgos innecesarios y nostalgia; pero que compensa con miradas llenas de mundo.

Cierro esta entrada del blog con la imagen de la obra pintada por de Edward Hopper: "Habitación de Hotel", perteneciente a la colección Thyssen, frente a la que esta semana me he sentado, para pensar sobre las razones para irse.

Hopper resume el desplazamiento y la soledad, siempre unidos a condición de la renuncia.
Es una mujer con un tiket de tren, que tiene un rumbo y un destino del que todo espera y nada sabe. Está sola.
La Penelope que no se quedó esperando a Ulises sino que metió su vida en una maleta y se fué..





¿Será que la vida consiste en irse más que en quedarse?

Razones para emigrar

Cuando se piensa en la palabra emigración, muchos piensan en los barcos de desesperados que llegan desde norte de áfrica hacia Europa, o a los chinos que llegan a Europa y hacen sus negocios, abren sus peluquerías. Si uno vive en el continente americano, piensa en los latinos que cruzan el río entre México y EE UU para huir de una vida miserable y llena de pobreza. Nunca uno piensa que un emigrante puede ser también un europeo que se muda a China, o a otro país fuera de Europa. Igual que un norteamericano que se muda a México u otro país latinoamericano del que se ha enamorado. Uno piensa que esta es una elección de la persona que se va a vivir libremente ahí y no porque está desesperado. ¿Es así? No, siempre porque aunque parezca una elección libre, ya no lo es, porque Europa, por lo menos el sur, y el occidente se hunden. Ya no puedes ni esperar en un futuro mejor, no puedes esperarte ni un futuro a corto plazo... Es un desastre. La desesperación existe lo único que la diferencia de la desesperación de los tercermundistas es la intensidad, quizás sea un poco más leve, pero sigue siendo desesperación o sea falta de esperanza! Y lo único que podemos hacer es dejar este barco llamado Europa que ya se hunde y escaparnos hacia barcos más lentos y viejos pero más seguros que son los otros continentes...Y quien no se da cuenta es un ciego! Porque Asia y América latina son el futuro!
Diferente es la situación de los viajeros y los nómadas por elección como yo por ejemplo. Yo me defino un corazón nómada, para mí viajar es algo imprescindible al que no puedo renunciar, es algo muy visceral como respirar, comer, dormir. Si no viajo empiezo a sentir la necesidad de desplazarme físicamente aunque sea un sólo día. El numero de los días de mi viaje, no importa, lo que importa es el viaje. El viaje es romper con la rutina, es conocer pequeños pedazos de mundo, en otro país , y dejar algo de mí pero al mismo tiempo llevarme algo del país que visito. No hablo de las fotos y de los souvenirs que uno compra en cualquier mercadillo o tienda. Hablo de las sensaciones, del contacto con la gente, de las miradas, de las sonrisas, de los recuerdos y de las experiencias que te convierten en alguien diferente. En alguien más rico desde el punto de vista humano.